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sábado, 6 de febrero de 2016

INVASIÓN FECUNDADORA













No sé si confesarme o seguir guardando mis deseos únicamente para los más íntimos,
pues de lo contrario, esta entrada perdería el tono de humor que pensé para ella el día 
que me vino a la cabeza por primera vez... Lo cierto es que desde el día que se me ocurrió
hasta hoy he recibido noticias inesperadas que no me acaban de dejar tomarme el tema a broma
tal y como había previsto, así que, una vez más, ante la pantalla del ordenador, me encuentro en
una encrucijada al más puro estilo Bridget Jones y sin saber muy bien cómo quedará este
escrito... Dudando si amenizar mis letras con acordes circenses o por el contrario optar por una
banda sonora como la que ahora resuena en mí y que tal vez nos haga derramar alguna lagrimilla.
No sé. daré rienda suelta a mis dedos sobre el teclado y ya veremos qué pasa.

Dicen que a todas las mujeres, en algún momento de su vida se les despierta el reloj biológico,
pues en mi caso  predije, seguramente con excesiva previsión y exactitud, que el mío se
encendería a los 25, si si a los 25, qué loca, no? Pero bueno,  las cosas no siempre suceden
como uno las planea, verdad? Así que esperé un poco más e irremediablemente mi reloj
biológico entró en letargo durante casi diez años, funcionó a días, se paró a meses, marcaba
las horas y luego quedaba inmóvil, a veces sentía el tic tac y otras veces enmudecía...
En ocasiones me convencía yo sola con motivos personales, otras laborales, económicos,
descartaba momentáneamente la idea de modificar mi rutina por ser mamá, a veces
intensamente otras veces inconscientemente pero siempre ha estado ahí el deseo.

La vida son etapas, casi todos pasamos por cada una de ellas más o menos del mismo modo;
En la adolescencia "No tienes novio?" te preguntan, después de un tiempo en pareja,
"No os casáis?" Y entonces es cuando tus amigas van "cayendo" y las barrigas van creciendo,
llega esa época en que llegan los niños, unas son más rápidas, otras se lo toman con calma
aunque siempre es una alegría, programada o inesperada, un embarazo generalmente, por lo
menos a mi modo de ver, es motivo de felicidad. El problema es que todo está tan dictado
por la sociedad, que eso tiene que ser así en determinado momento que parece que, si por
las circunstancias que sean, no lo es, una se siente un poco "bicho raro". Las típicas preguntas
de si tienes novio, para cuándo la boda...  y cuando te casas, si o si llega el "Y los niños?"
Sin olvidarnos del simpático reproche, siempre cariñoso, cuando es tu hermana o hermano
menor el que se te "adelanta"... No es que me queje de ese tipo de preguntas, porque supongo
que yo he caído en el tópico infinidad de veces pero, nadie se pregunta cómo se siente o qué
quiere el destinatario de nuestras dudas? Uno a veces no tiene novio, no se casa o no tiene
hijos porque no quiere, no puede o incluso porque no lo consigue o tal vez, porque se siente
tan presionado por el entorno que su cuerpo no logra relajarse... Cooo!!!

Hace ya mucho tiempo que me convencí de que las cosas pasan porque tienen que pasar,
o no lo hacen porque no deben y en eso me cobijo y por eso no quisiera dramatizar con el
tema aunque ahí esté... Y es una realidad.

Concluyendo, llegados a este punto, sigo sin saber a dónde me lleva esta reflexión ni por qué
estoy aquí compartiéndola con vosotr@s... Sólo sé que el esbozo de esta entrada empezaba:
"Me pregunto qué pasó la primavera de 2015 para que amigas, primas, compañeras y el 90%
de féminas que conozco, en edad de procrear quedaran todas preñadas..."  Y he acabado
contándoos cómo se ha desviado de su ruta inicial mis planes respecto a la maternidad,
es que... Así soy yo!


viernes, 29 de enero de 2016

VAGOS RECUERDOS

















Ojeando fotos he vuelto la vista atrás y allí estaba,
una imagen viva transformada ya solo en diapositivas inertes,
una sombra de lo que un día fue,
sueños de vida desvanecidos que se esfumaron
del mismo modo que se alejó su figura tras la puerta la última vez que la cruzó.

Confieso que en ocasiones, una conversación, una canción, algo le trae a mí,
muy de vez en cuando me vienen a la mente los días felices,
pero también los días tristes... 
nubes secas que no producen ninguna reacción en mí,
simplemente vienen,
fluyen con la incerteza de si ocurrieron realmente
o son el vago dejà vue de una película que viví
o puede que tan solo viera en un cine del que no logro acordarme.

Si me esfuerzo, si cierro los ojos y me concentro,
me invaden difuminadas imágenes en las que aun puedo verme, 
aunque ahora ya en tercera persona,
como mera espectadora me recuerdo idealizando la vida,
luchando por cada proyecto común, emocionada por cada ilusión que tuvimos,
cómo palabras de aliento aliviaban angustias,
pero sobretodo me invaden sentimientos, ya caducos, creencias desdibujadas.

En la distancia, resulta mucho más sencillo
ver como la energía se atenuaba con cada desacuerdo,
cómo la risa fue enmudeciendo hasta no emitir sonido alguno,
cómo desperté del sueño y cómo el cielo se tornó oscuro.
Desperté.
Desperté y, por un instante, creí que nunca volvería a soñar.

Con sus pasos saliendo por la casa,
se marcharon muchas cosas, cosas que dolían,
heridas a flor de piel, lágrimas amargas, una vida...
Y en la huida, algunas de esas cosas transformaron su contorno,
otras se rompieron,
pero con los días, las semanas y los meses,
las lágrimas se secaron, la risa recuperó su voz,
la inocencia dejó de ser infantil y se hizo mayor,
las heridas cicatrizaron y volvieron los días de sol.

Dolió desprenderse, lo hace siempre cuando amas,
pero una vela que se consume no puede mantener su llama viva para siempre
y sientes frio
y buscas abrigo, 
hay quien se cobija en el odio o el rencor...
no son buenos consejeros esos dos...
Solo el tiempo cura los rasguños del corazón. 

Han pasado los años, no hemos vuelto a cruzarnos 
a veces pienso cómo su vida debe haber cambiado el rumbo
al igual que lo hizo la mía,
nada debe de asemejarse a lo que pudiera imaginar, 
a lo que un día fue,
ahora no es más que un desconocido,
un personaje ficticio creado a partir de quimeras
aderezadas con las experiencias que cargo a las espaldas después de aquello.
Si le pienso, no es en él en quien pienso, es el personaje,
lo único real, lo único que me pertenece es un vago recuerdo
que no se si viví o vi en alguna película,
un recuerdo que quedó guardado en un cajón
junto con los días, los momentos, las palabras, las risas, las lágrimas, las fotografías...



viernes, 22 de mayo de 2015

HOMBRES...

 

Hombres tan dulces que empalagan,
que te adulan y te alagan con palabras rosas, con frases azucaradas.
Hombres feos a rabiar y tan bellos por dentro...
hombres que  te hacen sonreír.
Hombres fuertes,
tan fuertes que perdieron el norte y no ven más allá de su reflejo en el espejo,
hombres narcisistas y egoístas,
hombres que olvidaron el "tu" para vivir inmersos en su "yo".
Hombres tiernos y sinceros,
que te colman de caricias,
que te colman de atenciones,
hombres que se preocupan por mujeres,
por sus risas, por sus llantos
que te llenan de consuelos.
Hombres interesados,
hombres falsos y aburridos
tan poco originales
que no tienen más técnica de conquistar que hablando de bocas, ojos y cabellos
cuando en su mente solo rondan  traseros, lenguas  y senos.
Hombres con valores,
hombres con creencias en si mismos y en los suyos,
hombres que jamás te defraudaran si te dieron su palabra.
Hombres embusteros,
mentirosos compulsivos, liantes empedernidos,
embaucadores por sistema.
Hombres valientes en la guerra y en la cama,
hombres sin miedo a nada,
dispuestos a embarcarse en cualquier batalla,
sin temor a mostrarse tal cual son.
Hombres ricos, acaudalados, millonarios
vacíos por dentro,
sin pudor a sacar la billetera para comprar silencios, bienes o personas. 
Hombres presumidos,
cuidadosos al extremo con su cuerpo,
hombres que pasan horas pensando qué ponerse,
hombres que se cuidan tanto o más que sus mujeres,
que consumen miles de cremas a diario,
a los que no les encontrarás un vello fuera de lugar y les encanta ir de shopping,
hombres bronceados e impolutos.
Hombres tontos,
carne de cañón para maleantes, "lagartijas" y depredadores varios,
hombres buenos,
hombres ingenuos.
Hombres emprendedores,
con energía y ganas para iniciar proyectos laborales y personales.
Hombres generosos,
generosos de cariño, generosos de riqueza,
excelentes amantes y complacientes maridos...
 hombres que enamoran cuando ahondas en su ser,



Tanta mención al género masculino, ¿Cómo no hablar del mío? Mezcla explosiva de todos ellos, una pizca de lo menos bueno de alguno y un generoso puñado de lo mejor de casi todos! ;P



 

martes, 7 de abril de 2015

YA NO SE ...



 
No se si te extraño o te aborrezco
No se si quiero olvidarte
lo cierto es que no dejo de pensarte
Tal vez solo espero por la explicación que quizás merezco
 
No se si quiero habitar en mí, en ti, aquí o allí
No se si necesito entrar o salir
pero las maletas aguardan desde hace tiempo llenas
No se si para cuando lo decida quedará sangre en las venas
 
No se quién maneja los hilos de esta marioneta
quién hace y deshace a su antojo
quién propuso las calles que se cruzan y las que elijo
No se si no soy yo quién empujará de nuevo la vagoneta
 
No se quién coloca el sol y quién guarda la luna
No sé si seguir así o decidirme a crecer
No se si en verdad dos será de uno y uno suma
No sé si esperarte o echarme a correr
 
No se si lo nuestro y lo tuyo y lo mío tendrá futuro
No tengo claro cuál de las dos derramó el agua sobre el papel
qué desdibujó letra a letra de nuestra película el cartel
Ya no se si por esto ya nadie daría un duro.
 
Comprendo y ya no se si entiendo
Te espero y ya no se si puedo
Te guardo aquí muy dentro y ya no se si quiero
Ya no se...
 






domingo, 22 de febrero de 2015

DESAPARECER

 
 
 
 
 
En honor a todos esos días en los que querrías salir corriendo, en recuerdo de los amores olvidados, de los que pasaron, de los que dejaron su granito de arena en tu playa, por los momentos en los que pensaste que el mundo se te venía encima y porque finalmente siempre sale el sol, hoy quiero compartir con vosotr@s este tema que, sin saber por qué, me cautivó desde la primera vez que lo escuché.
 



He salido a caminar por fin
y ahora nadie me acompaña
He salido de dentro de ti
Y no echo nada en falta
A dejarlo todo escrito
que se vea en mi pared
A pensar que lo que siento
no esta dicho pero es
A decírtelo clarito sin quererme revolver
Y a decirte que te escribo
porque si hablo llorare

Ni pienso ni busco
ni quiero volver
No quiero ni verte
ni hablar ni saber
Yo quiero irme lejos
tanto como pueda
Quiero que me veas desaparecer
He salido a respirar por fin
Y ahora el aire me acompaña
He sentido estar cerca de mi
Y no echo nada en falta
A dejarlo todo escrito
que se vea en mi pared
A pensar que lo que siento
no esta dicho pero es
A decírtelo clarito sin quererme revolver
Y a decirte que te escribo
porque si hablo llorare

Ni pienso ni busco
ni quiero volver
No quiero ni verte
ni hablar ni saber
Yo quiero irme lejos
tanto como pueda
Quiero que me veas desaparecer
 
 
A veces uno necesita un poco de espacio, tomar un poco de aire para seguir adelante. El espacio vital es eso, vital y cada uno lo encuentra a su manera, en un sitio u otro, en un estado, por un minuto o por una vida entera... O a veces se puede alcanzar al cobijo de una melodía porque la música te puede llevar a cualquier lugar. Tod@s tenemos canciones que nos emocionan, que nos motivan, que nos hacen reír o nos hacen llorar y ésta tiene algo especial para mí. Espero que os guste.
 
 
 
 
 
 
 
 

miércoles, 4 de febrero de 2015

MEZCLANDO CULTURAS


Mientras unos se disputan las explotaciones petrolíferas, se declaran la guerra por invadir territorios o entran en graves disputas por sus respectivas creencias religiosas, otros, sin saber muy bien cómo, optamos seguramente de forma inconsciente, por enamorarnos y fusionar culturas muy diversas. No hablo de que esto sea la gran hazaña, ni ninguna proeza es simplemente la diferencia entre enamorarse de un color, una lengua, un estatus y hacerlo simplemente de una persona independientemente de su raza o religión. 
 
Tal vez la historia se repite... Igual que pasó en este país en años de post guerra, en que se dio una salida casi masiva de españoles hacia todas las partes del mundo, en las últimas décadas hemos recibido en Europa, por motivos dispares, ciudadanos de nacionalidades muy diversas y eso, sin lugar a dudas tiene consecuencias. Consecuencias, desde el punto de vista de la diversidad cultural, muy interesantes.
 
Cuando veo en televisión noticias sobre unos pocos que no se adaptan y otros tantos que rechazan tengo la sensación que sólo se muestra una cara de la moneda, una vertiente real, cierto, pero no la única porque ya somos unos cuantos que, por caprichos del destino, fuimos alcanzados por otro tipo de flechas, "flechas de cupidos extranjeros"; Españoles aprendiendo de cubanos, colombianos, dominicanos, italianos, chinos o franceses, ingleses con argentinos... Y al revés del mismo modo, mezclas curiosas pero en cualquier caso, historias de amor.
 
Por mi experiencia, reconozco que aunque tengamos similitudes y para nórdicos o anglosajones podamos ser todos latinos, una descubre grandes diferencias entre latino-europeos y latino-americanos pero vamos, no nos engañemos, que si cada casa es un mundo imaginaros cada país o cada continente...
 
Personalmente he tenido la suerte de adentrarme en una cultura maravillosa, la cultura de la bachata, la salsa y el merengue, de la música sonando siempre y que cualquier excusa sea perfecta para improvisar una fiesta en tu casa, en la mía o en la misma calle. La cultura del plátano frito, el mangú y el aguacate acompañado de arroz en la mesa de todas las casas sin importar la hora que sea. La cultura del "bien, tranquilo", del "cocotaso" y del vivir siempre "en olla" y contento. 
 
Por otro lado, en lo estrictamente histórico-cultural, por decirlo de algún modo, te das cuenta de cómo podemos ser manipulados unos y otros y es que al fin y al cabo, la mayoría no sabemos más que lo que nos enseñan en la escuela, ¿no? Pero es curioso, cuando uno sale un poco al mundo, más allá de los viajes organizados y los resorts y te empapas de los conocimientos de otros pueblos, lo distintas que pueden verse las realidades dependiendo del prisma desde el que se miren... Me refiero, por poner un ejemplo, al descubrimiento de América, os aseguro que lo que nos enseñaron aquí no se parece a la historia que transmitieron a los "conquistados". En fin, dicen que la información es poder y, de cualquier forma siempre hay que escuchar las dos versiones de la historia.
 
La verdad es que muchas veces pienso que si dejáramos a un lado los prejuicios y nos interesáramos un poco más por las costumbres y maneras de hacer de "los vecinos", seríamos mucho más ricos, más ricos en lenguas, en expresiones, en formas de vivir, definitivamente en cultura. ¿Os imagináis cómo sería coger lo mejor de cada país?
 
Algunos ya se han atrevido a abrir sus mentes y a experimentar el interesante placer de mezclar sus culturas...
 
 


 
Algunos datos sobre LA EMIGRACIÓN ESPAÑOLA HACIA EUROPA EN LOS AÑOS 50
Un artículo interesante, desde un prisma distinto del "DESCUBRIMIENTO DE AMERICA"




 

martes, 9 de diciembre de 2014

NAVIDAD DESDE NO MÁS DE UN METRO DEL SUELO



¿Es sensación mía o cada vez empieza antes la Navidad? La verdad es que no se si es el afán de
consumismo descarado o que una se hace mayor... pero ya no me parecen estas fechas tan maravillosas como antes, supongo que al faltar los mayores, el tener que gastar un dineral en comidas, cenas y detallitos que, casualmente aumentan sus precios a la que se acerca el final del año, enturbian un poquito la "blanca Navidad", esa Navidad a la que solo nuestros niños pueden devolver la magia.  

El caso es que, esta misma mañana, venía de camino hacia el trabajo, cuando un anuncio en la radio ha llamado mi atención, al parecer la marca comercial Suchar este año propone, a quien quiera que les mande sus fotografías y recuerdos de Navidad para así, confeccionar su spot navideño, con un poquito de todo el que desee compartirlo.

En fin, ya me conocéis... mi cabeza ya ha empezado a cavilar, recuerdos e imágenes han ido apareciendo como una película a cámara rápida de lo que un día fueron las Navidades... cuando nos reuníamos todos los primos en casa de los abuelos después de un año sin vernos, la emoción nos invadía a los más pequeños y, los mayores, ilusionados, preparaban todo para volver a abrazarnos y que todo resultara perfecto.

La abuela cocinaba durante horas la cena más deliciosa que puedo recordar para la Noche buena, mamá y la tía lo decoraban y preparaban todo, mientras nosotros jugábamos bajo la mesa del salón imaginando que era una caravana en la que viajábamos por el mundo para acortar la espera hasta que llegara el gran acontecimiento de la noche.

Después de la cena, los cinco primos ya impacientes, nos reuníamos frente al gran ventanal, donde el tío nos tenía durante, según nos parecía entonces, horas aunque, en realidad supongo serían minutos, que se hacía muy largos... Nos contaba que Papá Noel no llegaba hasta que los cristales no se empañaban por completo y que anunciaba su llegada con una estrella fugaz que, evidentemente cada año creíamos ver!! Recuerdo con un salto al corazón cuando gritaba: "YA!! YA HA PASADO LA ESTRELLA!!! ¿LA HABÉIS VISTO CHICOS?" todos respondíamos con un entusiasmadísimo SIIII mientras corríamos hacia la habitación donde cada año, Papá Noel nos dejaba los regalos.

 

Creo que el recuerdo del rencuentro con mis primos, tíos y sobretodo, hoy que no están, con los abuelos, es el más maravilloso que guardo de mi infancia y, sólo porque no quede nunca en el olvido, vale la pena celebrar la NAVIDAD.
 
Y tras escribir estas líneas me gustaría que, todo el mundo, a pesar de los problemas, de las dificultades por las que pasemos, hagamos el esfuerzo por hacer estos días mágicos para nuestros pequeños.


https://www.suchard.es/

miércoles, 15 de octubre de 2014

UNA NOTA EN EL CAFÉ




Hay días de esos que parece que todas las preocupaciones que tiene una, se le vienen encima como un enorme cubo de agua helada que no cesa de caer sobre ti, te empapa y te congela... Pues ayer por la tarde me cayó a mí el maldito cubo, tuve uno de esos momentos de agobio en que el posible enfado de una amiga que no contesta a mis mensajes, la incertidumbre de no saber si el dichoso inquilino va a dejar el piso la próxima semana, ni si pagará todo lo que me debe, algunos que otros apurillos económicos y las ansias de volver a nuestra casa cuanto antes, me dejaron paralizada y con la moral sujetada con pinzas para no ser arrastrada como un trapo por los suelos.

La paralización mental y me atrevería a decir que, incluso física, me duró un par de horas después decidí meterme en la cama a ver una película con la esperanza de, por la mañana verlo todo mucho más claro e intentar solucionar cada una de las cuestiones.

He pasado una noche... no sé cuantas cosas habré llegado a soñar, me despertaba y al volver a dormirme un sueño distinto hasta que finalmente, hacia las seis de la mañana, he cogido un frío espantoso, a pesar del chándal que me he colocado sobre el pijama no podía descansar por el temblor de mis piernas y el titiriteo de los dientes, ni hecha una bola y con las sábanas tapándome hasta la cabeza lograba entrar en calor, ni siquiera podía pensar en todos los problemas que anoche me preocupaban, estaba completamente helada. Suerte que, un alma caritativa, mi vecino de la litera de arriba ha ido a buscarme una buena manta y abrazándome he conciliado el sueño hasta que ha sonado el despertador.  

Por la mañana con los ojos casi pegados todavía, e intentando atinar el trayecto de la cucharilla desde el azucarero hasta la taza de café sin derramar nada, levanto la mirada y me encuentro esta nota:

" Tengo que decirte que te quiero.
Estoy muy orgulloso de ti, siempre has creído en mi, incluso cuando el resto me ha dejado solo, nadando contra corriente, arriesgándolo todo y, aún no estando totalmente convencida, has creído en mi.
Valoro el sacrificio que has hecho y estás haciendo, siempre lo tendré presente. Todo irá bien.
Te quiero"

Entonces una se da cuenta de que hoy, ya todo va mejor. Ha vuelto a salir el sol y, si dejamos a un lado la sociedad consumista en la que vivimos, tengo todo lo que necesito.






martes, 7 de octubre de 2014

BYE BYE LOVE


A ciertas edades o, al menos tras la primera, segunda o a lo sumo, tercera decepción, uno toma consciencia de que el amor no es de color de rosa y que las relaciones hay que cuidarlas porque nada es fácil, aprendes que una pareja es cosa de dos, no de uno solo, que hay que adaptarse, comprenderse, ayudarse... Y aunque mi experiencia personal es buena y soy bastante feliz, últimamente estoy viendo y, sobretodo oyendo unas cosas, que me están dando francamente pavor!


Como os he contado en otras ocasiones, trabajo justo al lado de un restaurante de esos de categoría, de los que uno no se permite todos los días, a menos que tengas mucha pasta, pues bien, aunque ya sabéis que soy un poco... valeeee, siiii cotiiiilla, en el trabajo, voy a lo mío la verdad, pero a veces es inevitable oír determinadas cosas y más si la gente alza la voz...


Hace unos días, estaba yo en la parte de dentro de la tienda, preparando unas publicaciones en el ordenador, cuando oí a un matrimonio discutiendo. Levanté la vista un momento porque realmente pensé que pasaba algo y proseguí con  mis tareas pero, la cosa no quedó ahí... La pareja debía de tener cincuenta y bastantes y ella, en un tono de desprecio total decía:
- Si es que no sé qué coño hacemos juntos!
- No tenemos nada en común!
El marido respondió, supongo, pero a un volumen que no podía entender y de nuevo ella:
- Si, gilipollas, eres gilipollas!!
Yo no daba crédito a lo que estaba escuchando, en plena calle... pero es que después, pensando, me preguntaba por qué seguían juntos? por qué salían a comer y menos a un sitio como este...?


Presencié una escena que, pasados los treinta (incluso los veinte), estaba del todo fuera de lugar, cómo personas adultas siguen comportándose como críos? Respeto todos los puntos de vista, formas de ser y decisiones pero qué necesidad hay de estar aguantando a quien no soportas, porque no se soportaban, eso está claro.


Otro episodio similar ha ocurrido esta misma mañana, los personajes de las mismas características, creo que eran una pareja distinta... Hoy también era ella  la que increpaba al hombre. La mujer le estaba metiendo una bronca monumental, no se lo que habría hecho él pero le decía:
- Siempre igual, te he dicho que no y es que no!!
- Siempre me haces lo mismo!
Al pobre señor ni se le ha oído palabra, solo he visto como intentaba tranquilizarla poniéndole la mano sobre el hombro, mientras caminaban hacia el coche y me ha dado la impresión que ella lo apartaba. Este me ha dado un poco de pena, le he visto la cara de pocker intentando arreglar la situación y tonarse al instante en impotencia.

Llegados a este punto, pienso: "Jooo cómo somos las mujeres..." "Qué mala leche, no?" pero parece ser que este era el día para escribir una entrada como esta porque al poco rato, salgo a fumarme un cigarro y se acerca otra pareja, ella es una mulata, centro americana creo recordar, clienta mía muchísimo más joven que su acompañante, uno de esos sesentones mal conservados, regordete con pelo canoso y puro de los grandes en la boca siempre. Ella se me acerca, saluda y me dice que cuando salga de comer vendrá a ver las novedades mientras él, entra directo hacia el restaurante. Pasada algo más de una hora les veo salir, la chica sonriente, se dirige a mi local mientras el hombre, con su enorme puro casi consumido todavía en la boca, da los primeros pasos justo en dirección contraria, camino al coche, ella llama su atención para entrar y él la agarra por el brazo y la obliga a marcharse. Me dio un poco de lástima por ella, salía tan contenta... Y entonces he pensado: "qué tipo tan estúpido! Tiene una mujer de bandera a su lado y la trata como si fuera un perro..."

De estas, ahora me viene a la cabeza otra anécdota, otra pareja del estilo, ella rubia no demasiado deslumbrante pero muy guapa que viene con un marido, viejo, de esos calvos con cuatro pelos largos mal puestos para disimular su evidentísima alopecia y puro también. ¿Será cosa de los puros? ¿Eso es lo que hace a los hombres idiotas? No pienso permitir que mi chico encienda un puro nunca mas! Bueno, pues esta última, la pobre no tiene ni voz ni voto, viene, se prueba toda la ropa que le gusta y se compra lo que le dice el marido, eso si, paga él! Faltaría más... Algo bueno tendría que tener el hombre! 

Cómo me asustan estas cosas que veo... Y me pregunto ¿Se caduca el amor? Bufff qué mal rollo!!!


Chic@s con pareja, chic@s que penséis tener pareja: NO DEJÉIS QUE VUESTRO AMOR SE PUDRA ASÍ JAMÁS!!!





jueves, 25 de septiembre de 2014

Un veinticico de septiembre...

Un 25 de septiembre, de hace ya veintisiete años, nació un niño de nombre compuesto, piel morena y pelo rizado. Cuenta su madre que la hizo sufrir como nunca antes, hasta que le dio a luz y así incluso a día de hoy... en eso debe de consistir ser madre, una condena a vivir con la satisfacción  de ver a un hijo sano crecer, celebrar sus triunfos y padecer porque todo le salga bien y sea feliz.

Aquel niño apareció en mi vida, siendo ya un hombre una noche de invierno. De imprevisto, el destino me sorprendió sin esperarlo y se coló en mi vida para quedarse, girármela, revolvérmela y enamorarme perdidamente.

El camino no ha sido fácil, pues las circunstancias no siempre nos han sido propicias pero a veces, el amor salta vallas muy altas y el nuestro ha resultado ser un atleta de élite.

Porque es la alegría de mi vida, porque me hace reír, por secar mis lágrimas, por cuidarme y escucharme (casi siempre), por construir junto a mí un futuro maravilloso para dos, por soñar conmigo, por las inevitables caídas y por tenderme siempre su mano... hoy quería dedicarle estas líneas en el día de su veintisiete cumpleaños.



FELICIDADES MI AMOR
TQM


 

sábado, 9 de agosto de 2014

DESPERTAR







Despertar,
despertar y que el mundo gire del revés.
Despertar con la brisa cálida de la mañana,
despertar con el sonido de las olas,
las olas rompiendo suave donde acaba el mar.


Despertar,
despertar mi figura junto a la sombra de la tuya.
Despertar a la luz de tu mirada,
despertar al gesto de tus labios,
labios que alimentan y sellan los míos.


Despertar,
despertar y sumergirse en profunda serenidad.
Despertar en ausencia de estruendos contaminados,
despertar y deslizarse flotando sobre las nubes,
nubes que alejan del astro sol y su calor.

Despertar,
despertar y bañarse de lluvia fresca.
Despertar en el vacío de lo borrado por la lluvia,
borradas las nubes, borradas las lágrimas, borrada la angustia.
Despertar.


Despertar,
Despertar en un mundo volcado,
un mundo sin nubes negras.
Despertar en tu sonrisa.
Despertar y nada más.





miércoles, 23 de abril de 2014

Erase una vez una mujer que...



Aunque no había sido mujer de grandes lujos, más bien un chica bastante discreta, nunca le faltó de nada, un piso amueblado con todo detalle, buen coche, vacaciones por el país, la nevera siempre llena y la casa repleta de amigos. Llevaba una vida modesta pero acomodada.

Después de su divorcio, a pesar de la perdida de bastantes más cosas que un marido, una vez superado el disgusto de las primeras semanas, todo parecía marchar bien. La separación fue amistosa y después de las lágrimas llegó el alivio, la calma y sobretodo la libertad, la libertad de decidir cada detalle de su vida con la tranquilidad de cierto respaldo económico propio.

Fueron unos meses de renacimiento al mundo, a gente nueva, a distintas costumbres, fue la oportunidad de empezar de cero sin condicionarse por nada ni por nadie, una segunda adolescencia pero esta vez totalmente independiente y con total autonomía en todos los sentidos.

En las noticias empezaban a hablar del aumento en las cifras del paro y las precarias condiciones de los nuevos contratos laborales y aunque la situación en aquel momento parecía ajena a ella, avanzaba como lava irrefrenable arrasando todo a su paso hasta  que, como podía esperarse, la salpicó a ella también y, una españolita más, perdió su valorado trabajo.

Aunque no tenía criaturas a su cargo el nuevo panorama la hicieron apresurarse a buscar un empleo cuanto antes, encontraba cositas puntuales para pagar sus gatos y poco más. Trabajaba de sol a sol y le llegaba tan solo para pagar y pagar facturas pero ella esperanzada siempre en que llegaría algo mejor no perdía la ilusión, aunque a veces resultara complicado.

El último de los precarios empleos que encontró fue en el  turno de noche, en la entrada de un local de moda a 50km de su casa. Todos los fines de semana se maquillaba y se vestía para ofrecer su mejor cara por tan solo unos euros al mes. Era invierno y las noches muy frías al raso, sentada tras un mostrador durante horas, pero no quedaba alternativa que seguir sonriendo, a pesar de su situación mientras los clientes animados, algunos incluso medio embriagados, pasaban a divertirse y a gastar hasta el último centavo de sus carteras.

Una noche, ella con la vista inclinada hacia el cajón de las monedas, se acercó una pareja y prácticamente por acto reflejo entregó las entradas sin apenas verlos, pero algo la hizo levantar la mirada, la pareja caminaba hacia al interior de la sala, solo les vio de espaldas, ella era rubia y él alto, moreno y vestía vaqueros y americana oscura. Por alguna extraña razón, sin haberle visto siquiera la cara, pensó para sí misma “un hombre así querría para mí”…

Aquello quedó como una absurda anécdota y no volvió a pensar más en ello, ni tan siquiera la semana siguiente, cuando el hombre misterioso apareció de nuevo. Se dirigió a ella y con gentileza le dio las buenas noches y tomó su entrada. Esta vez venía solo. La escena se repitió durante semanas y ella retomó la ilusión de acudir a su puesto para volver a verse y cruzar unas breves palabras con él.

El caso es que allí, en aquella puerta, bajo las noches de un invierno gélido, sin planearlo y por sorpresa para los dos, nació una historia de amor que cambiaría para siempre sus vidas.





miércoles, 19 de marzo de 2014

Mi pequeño regalo




Hace tiempo que pienso en escribir algo para ti, te miro, te observo, paso momentos contigo y no hay ni un día que no me transmitas lo más grande que podrías darme, tu cariño. De hecho ya escribí para las personas más importantes con las comparto mi pequeño gran mundo y sólo faltabas tú, quizás, de algún modo inconsciente me reservaba para un día como hoy.

Muchas veces nos has dicho que si algo cambiarías sería haber pasado más tiempo con nosotras y, ¿Sabes qué? Siempre comprendimos por qué lo hacías y además, los momentos vividos juntos compensaban con creces las ausencias así que, puedes estar muy tranquilo.

Tú creaste nuestra tribu y aunque, en momentos difíciles nos permitiste abandonarla si así lo hubiéramos querido, no lo hicimos ni lo haremos jamás. Tú le das forma a esta máquina y la mantienes en movimiento.

Personalmente valoro enormemente todo lo que has hecho por mí en particular, más allá de lo que se supone que era tu estricta obligación por el papel que juegas en nuestras vidas.

Quiero agradecerte tu paciencia y tu comprensión durante la adolescencia, que me hayas escuchado, que hayas secado mis lágrimas tantas veces, que me hayas dado siempre tan buenos consejos. Siempre has estado a mi lado, cuando te he necesitado e incluso cuando no.

Tengo muchas imágenes guardadas en mi retina que me recuerdan que en las ocasiones más delicadas siempre has estado tú; Recuerdo una conversación que tuvimos sentados en un telesilla cuando dejé de ser niña. Cuando me acompañaste a ver a Verónica hace algunos años o cuando me hiciste ver, hace muy poquito, que en el amor no hay que ser orgulloso y la importancia de expresar los sentimientos. Podría escribirte hojas y hojas de recuerdos especiales contigo…

Nunca te he dicho cuánto te admiro, a ti y tu fuerza, tu empuje, tu capacidad de reaccionar, tu perseverancia, tu modo de encontrar siempre el lado positivo de las cosas, tu serenidad. Eres referencia y ejemplo para mí.

Me hace muy feliz encontrarte cada mañana por la casa con tu pijama y tu pelo alborotado, me encanta poder abrazarte cada noche antes de irme a dormir y creo que nunca podré olvidar esta época como no ha sucedido con ninguna de las anteriores. Te diría que no cambies nunca pero a estas alturas… Ardua tarea!


Te quiero papá.

lunes, 10 de marzo de 2014

CRÓNICA DE UNA DESPEDIDA








Era un lunes del mes de enero, María se levantó con el firme propósito de no decirle nada a su joven marido, de no hablarle de la decisión que acababa de tomar justo unas horas antes, después de muchos días de confusión dándole vueltas y vueltas a su ya aturdida cabecita, sobre qué sería mejor para los dos. Para sí misma se repetía:

- “Le daré sus cosas y me mantendré serena como si todo fuera a seguir igual”.

No quería que Pablo sufriera por verla triste, se había imaginado más de un millón de veces, durante aquel fin de semana, dándole el más sincero de sus gestos de amor  y  marchándose para siempre sin hacer ruido.

De camino a su encuentro, la joven hizo un ejercicio de autocontrol para que el corazón no se le saliera del pecho. Sólo penaba en concentrarse, en no mostrar su angustia e intentar  hacerle llegar todo lo que sentía por él en un abrazo que ninguno olvidaría nunca. Nada más, no le quedaban fuerzas para hacer nada más.

Todo salió según lo había planeado, aunque la despedida resultó fría como el hielo y no podía creer que todo fuera a acabar así pero, en medio de su encarecida lucha interna entre el corazón y la razón, con los latidos aún acelerados y  lágrimas de desconsuelo e impotencia desbordándose imparables sobre sus mejillas,  recordó que todavía tenía algo que darle y volvió.

De nuevo, frente a frente, el rostro abatido de Pablo le rompía el alma y con las manos aún temblando, un silencio se hizo en medio del tumulto de la calle, entonces María no pudo aguantar más, un nudo irrefrenable subía por su garganta y pronunció las palabras más dolorosas que jamás habían salido de su boca, con la voz entrecortada sonó:

- “Me parece que esto se acaba aquí, no puedo más. Te amo con todas mis fuerzas pero me temo que no puede ser”.

La cara de Pablo se entristeció más si cabía y ella, mirándolo a los ojos acarició su mejilla y selló sus labios con un beso de dolor contenido que duró tan solo un instante, se dio la vuelta y se fue.

Ella subió al coche, no miró atrás pero sentía la mirada fija de él mientras se alejaba, Pablo permaneció inmóvil plantado como en medio de la nada, hasta que la imagen de la mujer que más había amado se alejaba, hasta que se desdibujó al final de la avenida. En cierto modo María, sentía el alivio de darle un respiro a su sufrimiento mientras, destrozada se preguntaba si sería capaz de sobrellevar la situación, si había hecho lo correcto, si se arrepentiría el resto de su vida.

Se repetía interiormente, disimulando para que nadie supiera de su dolor, que sabía que pasarían más de mil lunas o quizás todas las lunas que le quedaran por ver hasta que llegara el día que no le extrañara, que dejara de llorar por él al recordarlo. “Veré más de mil lunas soñando con que todo ha cambiado, soñando con que vuelvas.” Se repetía.

Nunca antes había experimentado una angustia semejante, la angustia de amar y dejar ir, la angustia de alejarse sin querer apartarse.


Aquella mañana María se marchó sumida y desbordada por  la pena, se fue para no interferir en las metas de su querido Pablo, se fue para no convertirse en un obstáculo, antepuso los deseos de Pablo a los suyos propios, pero cuentan que nunca perdió la esperanza de que todo pudiera volver a cambiar algún día y la vida la recompensó por su honorable gesto. 



sábado, 1 de marzo de 2014

ME GUSTARÍA




Me gustaría tanto saber ayudarte… quisiera que pudieras disfrutar de las cosas que tenemos, de las pequeñas cosas que la vida te regala cada día y pasan desapercibidas para tí, quisiera que no te preocuparas tanto por el mañana, por el entorno, por el qué dirán… quisiera verte sonreír un poco más.

Me gustaría que todo lo que ha pasado en los últimos meses, que las lágrimas derramadas hubieran sido suficiente lección para abrirte los ojos y pudieras ver más allá de lo que puede ver cualquiera, de lo que viste hasta ahora.

Me gustaría encontrar la manera para que no te torturaras por cosas que, al fin y al cabo, no son tan importantes.

Me gustaría que entendieras que todo puede ser como tú quieres si te lo propones, si te lo crees de verdad. Quisiera que dejaras de sobrevivir y empezaras a vivir, que comprendieras que es posible.

Pero tengo la sensación de no saber cómo llegar hasta ti, cómo transmitirte lo que he descubierto, qué palabras utilizar para despertar tu curiosidad y adentrarte en un mundo que está justo en ti, al que sólo tú puedes llegar y  que hoy te suena a cuento.

No sé qué contarte, cómo hablarte, sólo tú puedes descubrirlo, sólo tú puedes sentirlo y quizás no ha llegado tu momento pero, me pregunto, ¿Qué más tiene que ocurrir?


Te miro y, en cierto modo, me veo reflejada en ti, perdida en un callejón sin salida, aburrida de la misma rutina día tras día, cansada, y deseo con todas mis fuerzas que tomaras consciencia de lo grande que eres, de cuánto vales, pero solo puedo abrazarte y decirte, en silencio, con mis brazos, con mi cuerpo, que te quiero.



sábado, 15 de febrero de 2014

¿Y SI NOS SALIMOS DE LA LÍNEA?



Dicen que los niños son la inocencia más autentica, que son puros, que no tienen maldad. No hay nadie en el mundo más feliz que un niño, por poco que tenga, no necesita más que lo indispensable para cualquiera y con ese tan poco tendrá siempre una sonrisa para regalarte sin esperar nada a cambio.

Durante la infancia los niños son felices, inmensamente felices, ríen, juegan, se relacionan y nada perturba sus pensamientos.

Confirman algunos, que en los primeros años de vida somos capaces de ver o percibir ciertas cosas que con el tiempo desaparecen o las borramos de nuestras memorias junto con la inocencia y  la tranquilidad de vivir ajenos al mundo de los adultos.

¿A dónde se va nuestra inocencia? ¿Qué hace que olvidemos todo lo que nos hace plenamente felices? ¿Por qué perdemos la sensibilidad de percibir lo que no vemos?

Me temo, que en cierta medida, cargamos aún con la herencia de un pasado oscuro, de prohibiciones, de tabús, de brujas y de hogueras y de un presente que mira de reojo, y a menudo con mala cara, a aquel que se sale de la línea de lo tradicional, de lo que se considera normal.

Y así, con la edad, nos vamos olvidando de nuestra propia y autentica identidad para andar junto al rebaño y no llamar demasiado la atención.

Lo normal, lo que deberías, lo correcto… nos repiten continuamente como ha de ser todo hasta que lo asumimos como propio. ¿Quizás por eso nunca nos sentimos del todo satisfechos con nada? ¿Quizás asumimos roles y actitudes que no son las que traíamos innatas?

Hay millones de ejemplos, desde la forma de vestir o, el simple hecho de vestirse ¿Qué piensan muchos del nudismo? ¡Nacemos desnudos señores! Y hay muchos más, la forma de comportarse, con quién relacionarse, la necesidad de formar una familia tradicional y un largo sinfín de etcéteras.

Si miras dentro de ti, verás que prácticamente todo lo que has hecho ha sido motivado por convencionalismos, por nuestra sociedad, por lo que alguien te dijo que debía ser así, por lo que aprendiste desde el momento en que empezaste a tener uso de razón.

Pongamos el caso de dos personas, sean del sexo que sea, que se aman pero no viven o manifiestan de cara al resto del mundo su amor igual que lo hacen la mayoría de los mortales, éstos serán observados, comentados, criticados, juzgados e incluso condenados por la gente que les rodea pero, ¿quién le dice al que mira, desde fuera, que los diferentes no son más honestos con ellos mismos y su amor más puro que el de cualquiera de ellos?

Nos empeñamos en ponerle nombre, reglas, instrucciones a todo, y la vida, está para vivirla, para sentirla, para disfrutarla no para cumplirla como te marca nadie, tu vida es tuya, es lo único que sólo te pertenece a ti, tú la inventas, tú la escribes como quieres.


No pasa nada si te sales de la línea establecida por la educación que nos han dado, si escuchas a tu corazón o a tu alma, no pasa nada si eres franco contigo mismo. O tal vez si pase algo, quizás volverás a ser un poco aquel niño despreocupado que necesitaba tan poco, puedes que te parezcas bastante más a aquella personita llena de vida y feliz.


jueves, 13 de febrero de 2014

GOTAS DE AGUA



Llegó la pequeña cuando apenas tenía tres años y solo quería cuidarla, enseñarla lo que ya había aprendido. La mayor una hormiguita responsable, la menor un torbellino de alegrías, una reflejo de la otra como dos gotas de la misma fuente, tan iguales, tan diferentes.

Jugaban, soñaban las niñas. Yo te enseño, tú me incordias. Yo confieso, tú me guardas el secreto.

Risas y llantos a la hora de la comida. Inventamos juntas el modo de pasar el tiempo, de pasar la vida. Tardes de invierno frente a la chimenea, primaveras corriendo en los campos, veranos de playa, otoños de escuela.

Crecieron las niñas, vidas distintas, vidas paralelas y cajas repletas de fotos que recuerdan el camino, recuerdan quién fuimos, quién somos.

Aunque a veces lejos, siempre tan cerca. Compartimos alegrías y lloramos juntas las penas, las pérdidas de los que se marcharon.

El paso del tiempo volvió las vidas algo más complicadas pero las niñas siguen allí, las confidencias, el apoyo, la misma complicidad. Ya no juegan, pero todo lo demás sigue ahí.

Una pilar de la otra, incondicionales siempre, para todo.

Gracias por preocuparte siempre, por encontrarme cuando me pierdo, por escucharme cuando necesito compartir, por abrazarme y secar mis lágrimas en los momentos bajos.

Hoy revivo con emoción y alegría nuestros juegos, nuestras risas, el campo, la playa, la nieve... nuestras fotos.


Hermana, amiga, columna sin la que no se mantendría en pie nuestra casa, gracias.

lunes, 20 de enero de 2014

UN POCO DE VERDAD




Hoy había pensado en escribir sobre lo que ha pasado, ha sido un día muy intenso, lleno de emociones de todo tipo…

Había pensado hablaros de la importancia de la verdad, de cuánto bien o cuánto mal puede causar dependiendo de cómo se use, de cómo se haga llegar a los demás.

Quería comentar cómo interpretamos y sacamos conclusiones, en ocasiones precipitadas, de los demás a partir de supuestos, basados en nuestras propias experiencias y claro está, que sabemos por lo que sabemos, por lo que hemos vivido pero se nos olvida que no todos somos iguales ni nuestras circunstancias las mismas.  Yo lo aprendí hace mucho tiempo…

Había pensado hablar de lo difícil que resulta a veces ser amigo y de dónde está el límite entre ayudar y volcar nuestras propias frustraciones sobre los demás, por supuesto sin mala intención, estamos hablando de amigos.

El ser humano es tan complejo… Leí hace tiempo que no hay palabras hirientes sólo malas interpretaciones.

Pero lo cierto, es que hoy no tengo ganas de dar lecciones a nadie, cada cual que saque el aprendizaje de su propia experiencia.

Yo me voy a quedar con la mía, hoy me enorgullezco de mi sinceridad conmigo misma y con quien me importa. Me siento completamente a gusto con mi transparencia y lamento si esto puede lastimar en ocasiones a alguien pues, para mí, es mi mejor virtud, aunque a veces me traiga algún problema, sé que quien me quiere sabrá valorarlo.

Sé que decir siempre la verdad, lo que siento, lo que pienso… me hace vulnerable ante las malas personas pero no me importa, porque la verdad muestra lo que soy, sin miedos. La verdad, jamás me quitará el sueño y jamás me dejará el sabor agridulce de no haberlo intentado todo. Quien quiera caminar conmigo sabrá quién soy.

Hoy no siento ningún rencor por los que han, seguramente, malinterpretado los actos de otros, por los que han juzgado precipitadamente, ni siquiera por los que mienten, sólo espero que hayan aprendido la importancia de la palabra, lo importante que es escuchar, la importancia de pensar antes de hablar, la importancia de la verdad.


Hoy tengo que decirte, que si has abierto tu corazón sin miedo y has dado uso a la verdad, me siento orgullosa de ti.